Con la llegada de la primavera, se habla mucho de las alergias causadas por el polen o polinosis, que cada vez afecta a una mayor proporción de la población en especial a niños. Este tipo de alergias se asocia muchas veces a la alergia a los ácaros.

Para estas personas la primavera supone un riesgo significativo de sufrir una serie de síntomas que pueden iniciar con un estornudo, conjuntivitis, rinitis, dificultades respiratorias, eccemas y crisis asmáticas. Por eso es el momento de adoptar rutinas preventivas.

Evite salir a parque o jardines en horas de mayor concentración de polen: al amanecer y al atardecer.

Tenga a la mano medicamentos recomendados por el alergólogo para hacer frente a los síntomas característicos de la alergia.

Utilice gafas de sol para proteger los ojos del polen.

Mantén las ventanas de casa cerradas para evitar la entrada del polen. En especial si hace viento y sol.

Extreme las medidas de limpieza para evitar la concentración de polvo en la casa.

Debe tender la ropa en el interior de la casa para evitar que el polen se acumule sobre ella.

Haga ejercicio al interior de la casa o, de lo contrario, lejos de parques y jardines.

En los días de mayor concentración de polen es conveniente darse una ducha al llegar a casa y cambiarse de ropa para eliminar todo el polen que se haya podido acumular sobre el pelo, la piel y la vestimenta.